En su corta trayectoria creativa Rafael Echeverri (Santa Rosa de Cabal, Colombia 1955 - Bogotá, 1996), alcanzó a dejar una marca definitiva en la historia de la creación abstracta en Colombia. Las obras que conforman su legado dan constancia tanto de su innegable talento artístico, como de la agudeza de su mirada analítica, dotada para sintetizar en composiciones de sorprendente armonía, las búsquedas esenciales de la abstracción en medios como la pintura, el grabado, el diseño, la escultura y la arquitectura.
Si bien el artista estudió con atención propuestas fundamentales de vanguardias abstractas como de Stijl o el suprematismo, sus guías fundamentales las encontró en el diálogo que mantuvo con artistas colombianos como Ana Mercedes Hoyos y con otros maestros, desafortunadamente menos recordados, pero también gigantes, como Manolo Vellojín.
La singular propuesta de Echeverri respondió ante todo a inquietudes culturales que tomaron forma en su medio artístico, entre las que cuenta de manera importante su manifiesta admiración por el legado prehispánico de este territorio. Por tal razón, muchos de los hallazgos del trabajo de este artista solo pueden ser valorados desde la particular mirada que ha madurado en esta geografía. Es de observar, entre otros aspectos, que la espacialidad y la volumetría que caracteriza a la pintura Echeverri se alimentó básicamente en la atención que dedicó a los procesos técnicos que se experimentaron en los múltiples talleres de grabado que enriquecieron el panorama cultural de Colombia en las décadas de los años 70 y 80. Así mismo, los acertados encuentros que se verifican en su obra entre rigurosas estructuras geométricas con la calidez de tejidos de fibras naturales o de papeles fabricados con métodos artesanales, procede de su valoración hacia la riqueza manufacturera de su contexto.
Es decisivo por lo mismo ampliar la investigación y seguir despejando caminos en los que se clarifique el auténtico valor de la proposición e interpretación artística y cultural que han aportado y siguen ofreciendo los países latinoamericanos. Ello contribuye a edificar comprensiones más complejas y justas que se requieren con urgencia para nutrir, entre otros aspectos, la maltratada interpretación que prima en la actualidad sobre la verdad y la realidad.
María Iovino
Curadora
