A partir de imágenes que reúnen con sabiduría la ternura, el misterio, el silencio, la poesía y el humor, Antonio Samudio hizo profundas observaciones sobre la humanidad y sobre el mundo en el que sembró su valioso aporte artístico. En escenarios muy suyos, en los que el tiempo se percibe suspendido y de insondable hondura, el artista hizo transitar un variado repertorio de escenas cotidianas que evidencian la gigantesca expresión que reside en cada instante mínimo de las actividades que suelen comprenderse como insignificantes.
En las obras de Samudio los protagonistas son objetos modestos y corrientes y, en gran número de casos, extrañas criaturas que se exponen al mundo con un original hieratismo. Su extática y la apertura o la impudicia con la que exponen sus vicios, tabúes, ingenuidades, descuidos o distracciones, contrasta con la gracia que las hace parecer extraídas del fantástico universo de la ilustración de cuentos. Con delicados giros expresivos, el artista modula en sus personajes sentimientos diversos, permitiéndoles transitar de manera convincente por múltiples circunstancias. La mirada penetrante y la maestría de Samudio se revelan tanto en su destacada habilidad para generar gestos que, siendo sutiles, poseen un poder incontrarrestable, como en el dominio de los medios visuales con los que construyó su lenguaje.
La selección de obras que presenta esta muestra incluye pinturas de distintos momentos y temáticas de la carrera del artista, en las que se hace evidente su conocimiento y dominio del color, así como la mirada única con la que lo expresa. De igual manera, un amplio repertorio de grabados clarifica su indiscutible destreza en muy diversas técnicas del medio y, en esa medida, la versatilidad con la que potenció cada uno de sus recursos.
⁃ María Iovino
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