Muros y rejas cubiertos por enredaderas, vestigios de construcciones que siguen en pie aunque ya han sido abandonados, veladuras y trasparencia que superponen distintos momentos de una misma superficie. El paso del tiempo contenido en imágenes. Apegos feroces de Isidora Villarino, explora los intersticios entre lo que existió y lo que queda de los espacios arquitectónicos urbanos.
 
El dibujo le permite a la artista capturar, las ruinas urbanas haciendo visible múltiples temporalidades en una sola imagen. Pero en esta serie de imágenes hay nostalgia, hay apegos por formas arquitectónicas de una ciudad que olvida espacios y lugares que guardan una memoria social y unas formas de sociabilidad a punto de desaparecer.
 
Al detener su mirada en estos lugares abandonados, la obra señala las consecuencias espaciales y simbólicas de los ciclos de construcción y demolición propios del capitalismo que, a veces opera desde una planificación orientada al interés público y otras —la mayoría de las veces— a través de procesos de gentrificación que, transforman el uso del suelo en función de su valorización, expulsando personas y memorias.
 
Isidora sitúa nuestra mirada en lo residual, en las huellas que deja el paso del tiempo. Las imágenes que construye no se tratan de vistas completas o panorámicas, sino de fragmentos: fachadas, ventanas, muros derruidos, rejas. Estos fragmentos, dibujados minuciosamente, conectan pasado y presente, al insistir en esa tensión que toda ruina hace visible, como lo dice la artista, somos capaces de ver “una presencia propensa a desparecer”.
 
Curaduría: Paola Peña